6 de enero de 2015

FOLLARNOS




Follarnos despacito,
como dos amantes que se regalan la vida,
que se saben vencidos al juego del amor,
que se conocen de sobra
pero cada día descubren algo nuevo,
un punto que aún no se han tocado.

Follarnos despacito,
como caen las hojas de los árboles,
meciéndote al son de versos que aún
naufragan sin ser vistos en el fondo de mi boca,
como la suave brisa del mar
o el arrullo del viento en la ventana.

Follarnos despacito,
dejando la prisa a un lado de la cama,
volando juntos como restos de una nube,
sin pensar ni un momento en el mañana,
sin la urgencia de tener que dejar, veloces,
la seguridad protectora del colchón.

Y follarnos,
follarnos hasta que los rayos de sol
le dibujen sombras a tu espalda,
follarnos hasta que le sangren los ojos al destino,
follarnos hasta la llegada del fin del mundo
a la piel suave de tus pechos.

Follarnos como se lamen las heridas dos perros,
como se busca el sentido de la vida:
despacio, sin freno, sin pausa, mil veces,
haciendo sonar nuestros cuerpos en el vacío,
rompiendo normas, reglas y conjuros...
Pero follarnos.

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